La devoción personal es un momento diario, generalmente al comienzo o al final del día en que separamos tiempo para el estudio de la Biblia, la oración y meditación. El momento de devoción personal debe ser un tiempo sistemático, separado, definido y diario para estar con nuestro Creador.[1]
La devoción personal es la praxis de lo que significa la espiritualidad cristiana. En la Biblia tenemos el caso de Abraham, el cual, debido a su vida de intimidad con Dios, de su caminar diario, recibió el calificativo de «amigo de Dios» (2 Cr 20:7; Isa 41:8; Stg 2:23), siendo esto un ejemplo vivo de lo que significa devoción personal. También tenemos los casos de Enoc (Gn 5:24), Daniel (Dn 6:10), entre otros personajes que se destacaron por su vida devocional; por supuesto, el ejemplo por antonomasia fue Jesús.
Elena White dice
Un excelente concepto práctico de devoción personal se puede encontrar en la siguiente exhortación de Elena de White:
«Conságrate a Dios todas las mañanas; haz de esto tu primer trabajo. Sea tu oración: «Tómame ¡oh Señor! como enteramente tuyo. Pongo todos mis planes a tus pies. Úsame hoy en tu servicio. Mora conmigo, y sea toda mi obra hecha en ti». Este es un asunto diario. Cada mañana, conságrate a Dios por ese día. Somete todos tus planes a Él, para ponerlos en práctica o abandonarlos, según te lo indicare su providencia. Podrás poner cada día tu vida en las manos de Dios, y ella será cada vez más semejante a la de Cristo».[1]


Los beneficios de la devoción personal
Practicar la devoción personal es caminar diariamente con Dios, e implica, tal cual expresó Elena de White, poner tu vida cada día en las manos de Dios. De hecho, pasar tiempo a solas con Jesús es la esencia misma del cristianismo. Como apuntó el pastor Bullón, «cristianismo es amar a Jesús y vivir en una vida en comunión con él».
Por lo tanto, se puede estar atrapado en una serie de formas y tradiciones, y sin embargo, no conocer a Jesús
Cristianismo es amar a Jesús y vivir en una vida en comunión con él
En conclusión, para que nuestros hermanos puedan estar preparados para encontrarse con el Señor en su Segunda Venida, es necesario que tengan una conexión genuina con el Salvador ahora en el presente, a través de la devoción personal.
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[1]. https://slideplayer.es/slide/3911003/. Accesado el 12 de julio del 2022.
[1]. Elena de White, El Camino a Cristo (Nampa, ID: Pacific Press Publishing Association, 1993), 70.
